ZENET

A nadie pidió permiso ZENET para apropiarse como lo hace de este puñado de canciones y boleros latinos, verdaderos clásicos de esos que cantan pasiones difíciles y desgarrados desamores, y arroparlos con La guapería de su voz y su ser él mismo. Zenet los hizo suyos, no importa si esas canciones son recientes o de hace sesenta años o más; no importa si cantarlos hoy a su manera, implica retar el recuerdo de aquellas voces que los hicieron icónicos: Bola de Nieve o Celeste Mendoza, Olga Guillot o Rolando Laseire; Nelson Pinedo o Marta Valdés, o estrenar en su voz un bolero de ahora mismo con el estilo y el fraseo de los años cincuenta. La guapería con que Zenet aborda estas canciones va más allá del arrojo galante que describe la definición de esta palabra, que es como la entienden los cubanos: es la actitud retadora, pero a la vez convencida y convincente, es la estampa callejera de lo superior y lo definitivo. Así es como Zenet avanza sobre textos rotundos, armonías complicadas, ritmos contagiosos, sin obviar su esencia original, pero trayéndolos a este momento, al ahora mismo, con un halo de modernidad, un estilo personal y hasta un toque de aquello que nunca esperas, pero que ocurre cuando Zenet se decide a cantar. Las décimas inspiradas y dichas por el poeta cubano Alexis Díaz Pimienta anticipan el universo de este disco, como si hiciera falta prevenir a quien lo escuchará de que algo poco común está a punto de suceder, y aparecen de nuevo, a modo de coda, cercanas al final, rematando la idea de que únicamente la guapería de Zenet puede ponerte delante algo tan disfrutable y sugerente, de lo que no podrás pasar sin emocionarte.

Carmen.Maquia

Carmen.Maquia

CARMEN.maquia es una versión contemporánea del clásico de Marimée que mantinen íntegro su argumento. Esta obra para 13 intérpretes ha sido calificada por Chicago Sun como obra maestra y es una pieza de referencia que otras compañias como Ballet Hispánico (Nueva York) o Ballet Met (Columbus) incluyen en su repertorio. Para crear CARMEN.maquia se reúnen tres creadores: Gustavo Ramírez en la dirección y creación coreográfica, el diseñador David Delfín en uno de sus últimos trabajos para danza y Luis Crespo como escenógrafo habitual de Titoyay Dansa

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