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Descripción
El nudo gordiano es una leyenda de la antigua Grecia. Gordio, rey de Frigia, realizó un nudo imposible de desatar a simple vista. Los cabos estaban ocultos en su interior. Quien consiguiera deshacerlo recibiría un gran poder y gobernaría Asia. Alejandro Magno, atraído por el mito, intentó resolverlo. Tras varios intentos fallidos, decidió cortarlo. Eligió esa forma de solucionar el problema para consolidarse como líder. Ante una situación intrincada, lo mejor era una decisión drástica.
Esta metáfora sobrevuela la pieza de Johnna Adams, que plantea un espacio de conflicto entre dos mundos enfrentados ante un enigma: Gidion, un niño de once años.
Si la mente adulta es ya un rompecabezas lleno de contradicciones y peculiaridades, la de un niño es un lugar prácticamente ignoto en el que abundan los prejuicios y los lugares comunes. Como material dramático es, probablemente, uno de los más apasionantes. Está repleto de incógnitas y es un terreno de permanente pelea ideológica y cultural desde el siglo XIX.
El texto plantea dilemas morales muy profundos sobre la educación, los límites de la autoridad, el acoso escolar y dónde reside realmente la responsabilidad de la salud mental en la infancia.